Dos días faltan para que la oscuridad sea vencida por la luz, para que el día, poco a poco, vaya ganándole terreno a la noche.
Nueve faltan para que nazca el 2010. Un año en el que, salvo sorpresas de última hora, tendremos que enfrentarnos a tres grandes retos.
1. Renovación. En menos de cinco meses estarán renovados todos los órganos territoriales. Tendremos nuestro primer proceso electoral interno para la elección de los nuevos consejos territoriales y locales.
2. Expandirnos. Una vez marcada la línea política a seguir, una vez definidas las normas por las que nos regiremos en los próximos años, toca acercarle el proyecto a la ciudadanía. Toca llegar a todas las ciudades, a todos los pueblos, a todos los rincones.
3. Elecciones catalanas. En ellas tenemos una oportunidad de oro para lanzar nuestro mensaje “inequívocamente nacional”. Solo se vota en Cataluña pero es a todos los españoles a los que les afectará el resultado. Lo que ocurre en cualquier lugar de España afecta a todo el país. Si además se trata de elegir un parlamento autonómico, pues con mayor motivo. La campaña se centrará en Cataluña. Opino que debe extenderse, que debemos pedir el voto en todos lo rincones del país. ¿Cuántos ciudadanos con derecho al voto en Cataluña viven fuera de su comunidad? Ellos también tienen que recibir el mensaje.
Toca, sin dejar los remos, ponerle un motor a la piragua y acelerar la travesía.
El 2010 promete y en nuestras manos está que sea un buen año.
martes 22 de diciembre de 2009
Y llegamos al final del año.
Publicado por
Augusto Obenza
en
11:18
0
comentarios
miércoles 9 de diciembre de 2009
Insultos. No, gracias.
Discuto con cierta frecuencia con Juan. Nuestra última conversación se centró sobre el insulto. Nuestra lengua es rica en ellos. Hasta 10.000 formas de insultar según Pancracio Celdrán.
La escuela del insulto la encontramos en la tomatina televisiva del corazón, en la que grandes y pequeños hermanos nos adoctrinan en el arte del mal hablar. Por desgracia, con mas refinamiento aunque no siempre, encontramos ese mismo ejemplarizante vocabulario en las tribunas del mismísimo Congreso.
Cuando no hay discusión, el insulto se emplea con el único fin de fastidiar, de hacer daño al contrario, de convertirlo en objeto de mofa general. A veces, lo consiguen. He(mos) recibido muchos insultos en mi actividad política. Algunos incluso han intentado agredirme(nos). No me ha importado demasiado. Cuando el insulto viene de los violentos sólo sirve como acicate para seguir en la lucha, como demostración de que vamos por el buen camino: “Ladran, luego cabalgamos”.
Cuando el insulto viene en el debate con el adversario, con el contrario. Pues lo archisabido. A falta de argumentos, la ofensa mediante el insulto. En estos casos opto por mostrar indiferencia.
Hay insultos e insultos. No es lo mismo que se le llame “facha “a un personaje con comportamientos dictatoriales que a una víctima del franquismo. No es lo mismo que le llamen “nazi” o “hitleriano” a un racista de ultraderecha que a un judío. No es lo mismo que se le llame batasuno a un cachorro pro etarra que a un defensor de la libertad, de la democracia, por no decir a una víctima del terrorismo. En los primeros, más que insultar se trata de catalogar. En los segundos, mas que ofensa es repugnancia lo que me provocan y se merecen mi desprecio.
Me desazona comprobar como continuamente se cae en el insulto, como poco a poco le va ganando terreno a la razón. Me causa congoja comprobar como desde un foro se insulta y los acólitos del insultador añaden comentarios con ofensas aún mayores. Me consterna ver como desde una tribuna se insulta y los oyentes jalean al orador. No importa lo que se diga, sólo importa quien lo está diciendo.
Teniendo en cuenta que procuro, ya que no siempre lo consigo, ser coherente; predicar con el ejemplo; enmendar mis errores; que la razón, mi razón, prevalezca sobre mis sentidos; argumentar; respetar las normas; acatar las decisiones; ser coherente.
Teniendo en cuenta que no voy a renunciar, nunca, a pensar por mi mismo. Criticar todo lo que considere que debo criticar y, si me equivoco, rectificar ya que el miedo al error no es impedimento.
Por todo ello, como decía, por coherencia, debo decir para terminar.
A los del insulto grave, los del “nazis, hitlerianos, batasunos o alborotadores”. A todos ellos, de uno y otro lado y por supuesto también a sus palmeros. Dejarles claro que esos comportamientos se merecen todo mi desprecio.
El insulto deshonra a quien lo infiere, no a quien lo recibe. (Diógenes)
Publicado por
Augusto Obenza
en
20:03
5
comentarios
jueves 26 de noviembre de 2009
UPyD ¿empezó la (S)angría? O, por favor, ni una baja más.
Empezó la sangría.
Pilar Heredia se da de baja.
¿Será esta la primera gota de una sangría suelta? Si nos fiamos de los resultados electorales al Consejo de Dirección, debería resteñar pronto. Casi el 80% de los afiliados no comparten la opinión de Pilar.
No me importa la baja en sí ya que cada cual es libre de entrar o salir cuando quiera. Me sorprenden los motivos que argumenta Pilar ahora, y otros antes que ella, para irse.
Acusa a Rosa Díez de llevar el partido al fracaso; de ser la causante de la desilusión, indiferencia y desencanto de innumerables militantes; de sufrir un desvarío demencial por su codicia imponderable del poder; de dirigir de forma rígida y severa; de ser un fraude ...
Voy a hacer un ejercicio de abstracción y considerar esas opiniones como ciertas. Lo único que me viene a la mente es preguntarme, ¿y qué importancia tiene eso?
UPyD no es “el partido de Rosa Díez”, para los que tengan dudas, ella misma lo afirmó el día 23 en una entrevista en El País. Es la cara visible del partido. Nada más y nada menos. Bueno, es algo más, es la portavoz con el respaldo del 78% de los votos emitidos.
¿Qué no te gusta Rosa? Pues te pones a trabajar, a criticar con respeto y, dentro de cuatro años presentas una candidatura y si ganas, pues Rosa y su equipo dejarán de gobernar el partido.
A mi no me gusta el CD actual. ¿Tendría entonces que darme de baja del partido por eso? Pues no. Es el CD ganador y lo acepto.
No me imagino a los militantes del PSOE dándose de baja porque pensaran eso mismo de Zapatero, y mira que hay motivos para sentirse decepcionado con Zapatero.
Sigo esperando que se publiquen los nuevos estatutos y el texto final de la línea política a seguir. Si son de mi agrado estupendo. Si hay cuestiones inasumibles en grado suficiente como para no sentirme identificado con el proyecto, me voy y punto. Si hay partes que se deben mejorar, pues acato lo aprobado e intentaré convencer con argumentos a los demás para modificarlo. No encuentro otras razones para pedir la baja. Bueno, sí, que mi estabilidad económica se vaya al garete, que no pueda hacer frente a la cuota y me quede como simpatizante, que también es una opción.
Tengo mi propia lectura de los resultados. Como ya he dicho, voté en blanco. Con ello pretendía colaborar en dar un toque de atención. Creo que se ha conseguido. ¿Alguien me puede decir que porcentaje hubiera obtenido esta misma candidatura si el congreso se hubiera celebrado en mayo del año pasado? No tengo dudas. No habría candidatura alternativa y el CD contaría con el voto de, prácticamente, el 100% de la afiliación. Sin embargo, a fecha de hoy, por unos u otros motivos, un 22% de los afiliados hemos cambiado de parecer. ¿Dentro de cuatro años? Pues si se endereza el rumbo, seremos muchos menos críticos, si se tuerce, pues seremos muchos más.
El dato que menos me ha gustado ha sido el de la participación. Un 38% es un índice muy bajo. Sí, de acuerdo, parecido al resto de partidos. Sólo que, éste no pretende ser como los demás partidos. No olvidemos que si bien las siglas del partido significan Unión, Progreso y Democracia, no es menos cierto que lo hemos vendido también como Un Partido Diferente.
Sólo os pido un favor. Por motivos personales NI UNA BAJA MÁS.
Publicado por
Augusto Obenza
en
22:19
5
comentarios


